A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
De lejos parecen y de cerca son.
Mucha auga en Mayo, malogra el año.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Quien da el consejo, da el tostón.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Nadie ha visto el día de mañana.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Octubre, las mejores frutas pudre.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
La muerte, al pobre no se atreve.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Mala yerba, mucho crece.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Quien no arrisca, no aprisca.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Donde hay hambre no hay pan duro.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Mal ayuna el que mal come.
Carrera de caballo y parada de borrico.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Maio e xuño fan un mes, que o mellor do ano é. Mayo y Junio hacen un mes, que el mejor del año es.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Los de Morón como son, son.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Al que no quiera taza, taza y media.
El que tenga tienda, que la atienda.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.