A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Son cáscaras del mismo palo.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Lo escrito, escrito esta.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Hechos son amores y no buenas razones.
El que mucho abarca, poco acaba.
Come santos, caga diablos.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Caridad y amor no quieren tambor.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Canario triste, no come alpiste.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
El que no corre, vuela.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Lentejas, comida de viejas.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
El lunes, ni las gallinas ponen.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Calles mojadas, cajón seco.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Ha de salir la corneja al soto.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.