Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
El joven armado y el viejo arrugado.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
El que con lobos anda a aullar aprende.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
El que duerme con niños amanece mojado.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Agosto y vendimias no son todos los días.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
La necesidad hace maestros.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Cosa muy querida, presto perdida.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Cuando mulo no moria, gallinazo comia.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Pobreza, víspera de vileza.
Cada uno con su humo.
Comida que escasea, bien se saborea.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
A lo hecho, pecho.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.