Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Barba roja, mucho viento porta.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Quien hace malas, barrunta largas.
La larga visita la alegría quita.
La vida pende de un hilo.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Donde manda el amo se ata la burra.
Quien duerme no coge liebre.
Empieza la tarea y luego termínala.
Borracho que come miel, pobre de él!
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Cada día trae su propio afán.
A mi, mis timbres.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Al mal dar, tabaquear.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Duerme más que un gato con anemia.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
A la fortuna, por los cuernos.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Ara bien y cogerás trigo.
Hacerse el de la oreja mocha.
El diablo está en los detalles.