Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
El perro viejo no ladra sin razón.
Pascua pasada, el martes a casa.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
La vida es así, y el día es hoy.
El aburrimiento es una desgracia
La risa hace buena sangre
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Boca de verdades, cien enemistades.
En largos caminos se conocen los amigos.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
A burra vieja, albarda nueva.
Si las paredes hablaran.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Componte para el marido y no para el amigo.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Saber de pobre no vale un duro
Con pan y vino, se anda el camino.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Juramento, juro y miento.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.