Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Carne en calceta, para quien la meta.
Calma piojo que el peine llega.
Cebada granada, a ocho días segada.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
De chica candela, grande hoguera.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Esta de mírame y no me toques.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
A un bagazo, poco caso.
A Roma por todo.
Dame pan y dime tonto.
La madera de tu casa, en enero sea cortada.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Lo que hoy parece, mañana perece.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Buen oficio es no tener ninguno.
En Agosto trilla el perezoso.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Can que mucho lame, saca sangre.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Manos blancas no ofenden.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Al que bebe vino le huele el hocico.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Hacérsele a uno el campo orégano.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Vale más rodear que mal andar.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
La fuerza vence, la razón convence.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.