A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Cuando me despierte me llamas.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
La carta, corta, clara y bien notada.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Por donde pasa moja.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Muerto anda en la vida quien tiene fama perdida.
A los enemigos bárreles el camino.
Como te cuidas, duras.
Foso y vallado, buen cercado.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Sé osado y serás afortunado.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Odia el pecado y compadece al pecador.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
A buena hora pidió el rey gachas.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Carne en calceta, para quien la meta.
Cebada granada, a ocho días segada.