Los experimentos, en casa y con gaseosa.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Con tontos, ni a coger hongos.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Salvarse por los pelos.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
A mala venta, mala cuenta.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Cada gusto cuesta un susto.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
El agua derramada es difícil recogerla.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
No te duermas entre las pajas.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
El vino casi es pan.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Por el interés te quiero Andrés.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
No se puede servir a dos señores.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Tierra por medio, para poner remedio.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.