A buena mujer, poco freno basta.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
El corazón no habla, pero adivina.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Quien sabe adular sabe calumniar.
El buey solo bien se lame.
No hay que pedirle peras al olmo.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
La obra alaba el maestro.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Corrido va el abad por el cañaveral.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Un buen día nunca se olvida.
En Abril y Mayo, haz harina para todo el año.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
El arma es enemiga de su dueño.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Es agua derramada.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Quieres más o te guiso un huevo.
El vino en jarro cura el catarro.
En Noviembre el frío vuelve.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Hombre harto, no es comilón.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
El borracho fino, después del dulce, vino.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.