El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
A barco nuevo, capitán viejo.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Buenas razones cautivan los corazones.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Donde aprietan, no chorrea.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Duro de cocer, duro de comer.
Enójate pero no pegues.
Dar al olvido.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
De dos males, elige el menor.
No todos los que van a la iglesia son santos
Gracias que hacen pero no la ven.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
La fe mueve montañas.
A más vivir, más sufrir.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Haz lo que creas que está bien.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
No todo lo que pendula cae
La envidia es carcoma de los huesos.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Cuando no se puede segar, se espiga.
La casa quemada, acudir con el agua.
Esto es pan comido.
No te salgas por la tangente.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Los burros prefieren la paja al oro.
Cada altar tiene su cruz.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.