Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Mal apaña quien no engaña.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Año de hongos, año de nieve.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Las botas del diablo no hacen ruido.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
La muerte tiene las piernas frías.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Burgáles, mala res.
Del precipitar nace el arrepentir.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Une maladie qui vuelve es mortal.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Ante la duda, la más madura.
El que las hace, las imagina.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Tras buen soplo, buen sorbo.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Va para atrás como el cangrejo.
Está oscuro debajo de la lámpara
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
A chica cama, échate en medio.
El pan de viaje no hace bulto.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.