Donde no hay regla se pone ella.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Una obra acabada, otra empezada.
Muerte deseada, vida prolongada.
El hambre es el mejor cocinero.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Pan no mío, me quita el hastío.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
La lengua queda y los ojos listos.
Una ola nunca viene sola.
Caer para levantarse, no es caer.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
El dolor embellece al cangrejo.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Cada uno canta como quiere.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Esperanza que consuela, que no muera.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
No hay boda sin tornaboda.
De necios es huir de consejos.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
A la luna, el lobo al asno espulga.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
El que es culpable puede reincidir.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.