En la amistad, quien más da, menos recibe
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Ley puesta, trampa hecha.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Poco dinero, poco sermón.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Le busca las cinco patas al gato.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Amores y dolores quitan el sueño.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
A buena confesión, mala penitencia.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
De desgraciados está el mundo lleno.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Amor con hambre, no dura.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Gato gordo, honra su casa.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Otro gallo le cantara.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Al endeble todos se le atreven.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12