El montañés, por defender una necedad dice tres.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Amor de lejos, felices los cuatro
Calienta más el amor que mil fuegos
La virtud en sí es un premio
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Cambiar de opinión es de sabios.
Adorar al santo por la peana.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Los vicios no necesitan maestro.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
En casa del que jura, no faltará desventura.
A lo hecho, pecho.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Un mal pequeño es un gran bien.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
Mejor prevenir que lamentar.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Ayúdate y el cielo te ayudará.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Gota a gota se forma el río.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.