Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
El que parte y reparte toca la mejor parte
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
La flor caída no vuelve a la planta
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
El sol sale para justos y pecadores.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Donde hay querer, todo se hace bien.
De desagradecidos está el infierno henchido.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
La fuerza no es un remedio
Dar limosna no aligera la bolsa
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
La práctica hace al maestro.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Son muchos los hijos del muerto.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Oír es precioso para el que escucha.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Amigo viejo y casa nueva
Al mal tiempo, buena cara.
No creó Dios al burro para músico.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.