La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Cualquier ciudad es mi pueblo.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Aire gallego, escoba del cielo.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
No necesito tecomates para nadar.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Quien empiece el juego que siga con él
Lo escaso es siempre lo más bello.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Que cada zorro cuide su propia cola.
La vida es la novia de la muerte.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Ser un mordedor de pilares
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Freír todo el arenque para comer las huevas
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Flores pintadas, no huelen a nada.
A palabras necias, bofetones.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Al loco y al fraile, aire.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Aramos, dijo la mosca al buey.
No quieras nunca buenos comienzos.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
La lluvia no se queda en el cielo.
Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.
La suerte nunca da, solo presta.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Lo que se hace de noche sale de día.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.