En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
La razón y el agua hasta donde dan.
Quien escucha, su mal oye.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
El que mal se maneja, despacio padece.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Magra olla y gordo testamento.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
En largos caminos se conocen los amigos.
Caminito comenzado, es medio andado.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
La mar que se parte, arroyos se hace.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Campo abandonado, fuego proclamado.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Indio muerto no tira flecha.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
La muerte nos iguala a todos.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
De higos a brevas, larga las lleva.
A veces se llora de alegría.
La muerte tiene las piernas frías.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
El peligro que no se teme, más presto viene.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta