Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El jorobado no ve su joroba
El corazón es el primero que vive y el último que muere
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
El tiempo lo arregla todo
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
La intención hace la acción
Hay que sufrir para merecer.
Ama el sol, el que tiene sombra
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Llaga incurable, vida miserable.
Hoy por ti, mañana por mí
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El abad canta donde yanta.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
La alegría es gemela
A quien has acallado no le hagas llorar.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
El que mucho promete, poco cumple.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Del ahogado, el sombrero.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
El que fía, o pierde o porfía.