Come santos, caga diablos.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
La alegría en el alma sana se cría.
Hay más días que longanizas.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Salvarse por los pelos.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Mujer desnalgada es hombre.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Hormigas con ala tierra mojada.
Cada uno con su humo.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Si eres tímido no conseguirás nada bueno ni malo, es decir, nada.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
La abundancia mata la gana.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Callemos, que el sordo escucha.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
No jales que descobijas.
A la prima, se le arrima.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Compañía, ni con la cobija.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Llamame tonto y dame pan.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Quien mucho duerme, poco vive.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Ya que no eres casto, sé cauto.
En bote pequeño la buena mermelada.
Cada necio quiere dar su consejo.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.