Lo que mucho se usa, poco dura.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Un canasta usada ya no es bonita.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El hombre después que le roban, pone candado.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
No se hablar, y me mandas predicar.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Cada uno muere de su vicio.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Hablando mal y pronto.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Al freír será el reír.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Susto meado mejor que sangrado.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Hoy no se fía, mañana sí.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.