El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Lo que no cuesta no vale.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Hay más días que sandías.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
A perro viejo no cuz cuz.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Como se vive, se muere.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Llegar al humo de las velas.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Viento del solano, agua en la mano.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.