Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Después del gusto, que venga el susto.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
pajero como tenedor de oveja.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
A galgo mojado, liebre enjuta.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Los bienes son para remediar los males.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
De ese infierno no salen chispas.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
No necesito tecomates para nadar.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.