Orejas de burro.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Una buena dote es un lecho de espinos
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Date buena vida, temerás más la caída.
No cantes victoria antes de tiempo.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Entre pitos y flautas.
A fullero, fullero y medio.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
No todo el que trae levita es persona principal
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Es puerco de la misma manada.
Camino malo, pásalo pronto.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Los amantes que se pelean, se adoran
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Nunca con menores, entables amores.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Las penas, o acaban, o se acaban.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Llegar y besar el santo.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Hacer buenas (o malas) migas.
Más obrar que hablar.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
El Rey es poco para su porquero.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.