¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Boca abierta, dientes de oro.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Hay más días que ollas.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Primer día de Agosto, primer día de invierno.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Piedra que rueda no hace montón.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Los enamorados, no ven a los lados.
Ni vive, ni deja vivir.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Al asno lerdo, arriero loco.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Yantar sin vino, convite canino.
Amor viejo, pena pero no muere.
Ítem de lista viñeteada
A feria vayas que más valgas.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Viejo es Pedro para cabrero.
Cada cual a lo suyo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.