La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Cada uno con su humo.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
La curiosidad anda en busca de novedad.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
La oración de los rectos en su gozo.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Cada dueño tiene su sueño.
A buen sueño, no hay cama dura.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Leche y vino, veneno fino.
Después de un gustazo, un trancazo.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Quien cede el paso ensancha el camino.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Zun de noche, se sube a un coche
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Quien hace malas, barrunta largas.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
El otoño de lo bello, es bello.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Disfruta solo los placeres del momento.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.