El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
pajero como tenedor de oveja.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Cuando el pobre lava, llueve.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
La alegría es gemela
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Música y flores, galas de amores.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
De luengas vías, luengas mentiras.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
No serán novillas, si tienen criadillas.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Enero, claro y heladero.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Como turco en la neblina.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Criado y caballo, un año.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.