Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
El que con cojos anda se llama bastón.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
No todos los que van a la feria compran o venden en ella.
La esperanza es el pan de los pobres.
El mandar no tiene par.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Octubre, las mejores frutas pudre.
Al acebuche no hay quien le luche.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
El mal ajeno no cura el mío.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Más vale morir de risa que de ictericia.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Más se mira al dador que a la dádiva.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Aceite y vino, bálsamo divino.