Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Los golpes hacen silencio.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
La prisa es la madre de la imperfección.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Intimidades, solo en las mocedades.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Cuando te den, da.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Junio grana los trigales, si Abril y Mayo llovieron a gusto de los mayorales.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Bien se lava el gato después de harto.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Entre más viejo más pendejo.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
El que no ama, no se desilusiona.
El hombre es para el hombre un espejo.
El perezoso siempre es menesteroso.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Al que obra bien, bien le va.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.