Habla poco, escucha más, y no errarás.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Nadie es sabio en todas partes.
Más vale sudar que toser y tiritar.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
En pedregal no siembres cereal.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Cada panadero blasona de sus panes.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
En casa del herrero, asador de madero.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
El que tiene es el que pierde.
El que manda, manda.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
La calle es camino de todas partes.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Del trabajo nace el descansar.