La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Cual el derrotero, tal el paradero.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Faldas largas, algo ocultan.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Hay amores que matan.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Arroz que no se menea, se quema.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
Buen oficio es no tener ninguno.
Es más barata la cena, que se come en casa ajena.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Encima de la leche, nada eches.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Lo hermoso, a todos da gozo.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
No te metas donde salir no puedas.
La gente mala se muere de vejez.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
De un peligro, con otro me libro.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
No dar pie con bola.