Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Visitas, pocas y corticas.
Sirva de algo mientras se muere.
Es como llevar leña para el monte.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Los bienes son para remediar los males.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
La letra, con sangre entra.
El monte tiene ojo.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
El oficio quita el vicio.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Un tropezón puede prevenir una caída.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
El borracho, de nada tiene empacho.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
No hay peligro para el preparado.
Señal fija de agua, verla caer.
El que mucho habla, poco acierta.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
El tiempo todo lo amansa.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
El queso pesado, y el pan liviano.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Date a deseo y olerás a poleo.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Escribir despacio y con buena letra.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.