Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
El rico nunca está satisfecho.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
A chica cama, échate en medio.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
A árbol caído, todo son piedras.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Al que no quiera taza, taza y media.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Quien no tiene plata, no compra corbata.
Pereza no alza cabeza.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Darle a uno mala espina.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
No te alabes antes de que acabes.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Todo es según el cristal con que se mira.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Bien vestido, bien recibido.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
La pisada del amo, el mejor abono.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Te pido hojas y me traes ramas.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Mucho apretar, listo aflojar.
El mandar no quiere par.