El que no aprende es porque no quiere.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Gente de montaña, gente de maña.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Hacerse de la vista gorda.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Debajo de mi capa, mate al Rey.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Andarse por las ramas.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Cuando truena en Abril, el labrador es feliz.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Caridad con trompeta, no me peta.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Cabra por viña, peor es que tiña.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
El que juega con fuego, se quema.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
El cornudo es el último que lo sabe.
A la fuerza ahorcan.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Cabra manca, a otra daña.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Al desganado, darle ajos.