Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Las piedras no hablan.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Piedra que rueda, no crea moho.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Amistad que murió, nunca renació.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Hambre matada, comida acabada.
Manda, manda, Pedro y anda.
Cazador con levita, quita, quita.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Dar al olvido.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Más groso que el Guelpa.
Tal para cual.
El vino no tiene vergüenza.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El perro con rabia, de su amo traba.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
A tu casa venga quien te eche de ella.
No todo es miel sobre hojuelas.
Bien o mal, casado nos han.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.