El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
No todo lo que pendula cae
Los de Morón como son, son.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
A mala suerte, envidia fuerte.
No tires piedras sobre tu tejado.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
El temor modifica tu conducta.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Grano a grano, se llena el granero.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Ir de capa caída.
El vino es la leche de los viejos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
El amor habla incluso con los labios cerrados
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
La buena uva hace buena pasa.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.