Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Gran calma, señal de agua.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
El que come tierra, carga su terrón.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
El que da porque le den, engañado debe ser.
A las diez en la cama estés.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Donde hay voluntad, hay un camino.
El que bien te quiere te hará llorar.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Invierno frío, verano caluroso.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Hablar por referencias es casi mentir.
Una hora de contento, vale por ciento.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Donde hay orden, hay bendición.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Dame dineros y no consejos.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
La familia pequeña, vive mejor.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
El que se enoja pierde.
Es ley la que quiere el rey.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.