En mi casa mando yo que soy viudo.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Lo que bien empieza, bien acaba.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Fiar, en Dios y en otro no.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Dar la última mano.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Al cielo nadie va con ojos secos.
El primer amor nunca se olvida
Pedir más es avaricia.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
De aquí a cien años, todos calvos.
Al agradecido, más de lo pedido.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Gato meador, llena la casa de hedor.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
La muerte, al pobre no se atreve.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
El que no te conozca, que te compre.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
El que con locura nace, con ella yace.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.