Puerco que no grita cuchillo con el.
Sacar los trapos al sol.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
En camino largo, corto el paso.
Principio quieren las cosas.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
El viento y la marea no esperan a nadie.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Puerco no se rasca en javilla.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Bienes y males, a la cara salen.
Como poroto de la chaucha.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Hablar más que lora mojada.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
El amor no se mendiga, se merece.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Hay ropa tendida.
Hay que dar para recibir.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
El arroz es el nervio de la guerra.
Una van de cal y otra van de arena.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Tiene más carne un huevo frito.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
De la carta al timón, al revés la corrección.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Paga adelantada, paga viciada.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Buena barba, de todos es honrada.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Recoge el heno mientras el sol brilla.