Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Flores pintadas, no huelen a nada.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Una manzana roja invita piedras.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
No quieras nunca buenos comienzos.
Aquel que guarda siempre tiene.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
A caballo nuevo jinete viejo.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Quien roba una vez, roba diez.
No es bueno huir en zancos.
A barco viejo, bordingas nuevas.
A donde las dan, allí las toman.
No ser escaparate de nadie.
Palabras de santo, uñas de gato.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
El nuevo paga novicial.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
El amor destierra la vergüenza.
El que de joven corre, de viejo trota.
Ponga agua en su vino.
Besugo de enero vale un carnero.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Entre bueyes no hay cornadas.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Hacer algo de cayetano.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
El que no mira, suspira.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Pan duro, pero seguro.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!