Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
La glotonería acaba con muchos.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Indios y burros, todos son unos.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
El barco de las promesas ya zarpó.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Por su nueva silla y freno, el caballo no es más bueno.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Ir de trapillo.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Quien te quiere, te aporrea.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
El que fía, o pierde o porfía.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
De saltamontes a chicharra poco marra.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Vamos a ver dijo el ciego.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
El vino y la verdad, sin aguar.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!