Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Para que no se espante el borrico por delante.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
La sed por el oro, socava el decoro.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Cada uno se apaña según tiene maña.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Tronar como un arpa vieja.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Quien mal cae, mal yace.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
No compra barato quien no ruega rato.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
No conviertas en amigo al que has vencido
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El que se brinda se sobra.
No hay bueno caro ni malo barato.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Por unas saludes, no te desnudes.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles