Es mejor pecar poco que confesar mucho
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Amor de lejos, amor de pendejos.
El buen mosto sale al rostro.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Quien primero viene, primero tiene.
Pocas palabras son mejor.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Entra, bebe, paga y vete.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Confesión obligada, no vale nada.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
De casta le viene al galgo.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
En gran casa, gran gasto se amasa.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
El joven armado y el viejo arrugado.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Esto es de rompe y rasga.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.