A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Mal es acabarse el bien.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
El follo del santo, no hiede tanto.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Pan a hartura y vino a mesura.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Quien mucho desea, mucho teme.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Bebido el vino, perdido el tino.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Feria de loco es el mundo todo.
Bien cantas, pero mal entonas.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
De dientes pa'fuera.
El que llora su mal, no lo remedia
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
En cada tiempo, su tiento.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Los frailes en jubón, hombres son.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.