Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Buena burra hemos comprado.
A burro viejo, poco forraje.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Fue sin querer...queriendo.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Desbarata hasta un balín.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Buena olla y mal testamento.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
El hombre propone y Dios dispone.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Confía en lo que ves
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Más vale loco que necio.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
El buen vino, venta trae consigo.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
El aburrimiento es una desgracia
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.