El otoño de lo bello, es bello.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
El perro es el mejor amigo del hombre.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
A cada cabeza, su seso.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Del mal que uno huye, de ese muere.
De dientes pa'fuera.
El que del campo viene, cenar quiere.
Cuando el labrador cava la huerta, más alto tiene el culo que la cabeza.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Para su casa no hay burro flojo.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Un ruin ido, otro venido.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Las cosas importantes quedan en el cajón.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Hijo de tigre sale pintado.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.