La vida es un montón de pequeñas cosas
Una respuesta amable mitiga la ira.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Caballo andador tropezador.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Reino dividido, reino perdido.
Moza reidora, o puta o habladora.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Es de sabios cambiar de mujer.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Llevar adarga para viivir vida larga.
A veces caza quien no amenaza.
Más perdido que un moco en una oreja.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Como poroto de la chaucha.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Una van de cal y otra van de arena.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
Más fea que una patada en la canilla.
Escucha el silencio... que habla.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
De trigo o de avena, mi casa llena.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Quien no madruga, no caza boruga.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Del viejo el consejo.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
El trompo mientras más lo lían más baila.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
La distancia hace a las montañas más azules.