Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Una sola araña cien moscas apaña.
El amor refresca como el rocío
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Habla de la caza y cómprala en la plaza.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Caballo de andadura poco dura.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Cuando el río suena, agua lleva.
La justicia tiene un largo brazo.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Es más terco que una mula.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Los pies van donde va el corazón
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Borrego al camión, duro a la montera.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
No juzgues el barco desde tierra
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Desee bien, sea bueno.
El cantar, alegra el trabajar.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.