¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Las armas las cargan el diablo.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Cabra manca, a otra daña.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
A la larga, todo se arregla.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
La práctica hace al maestro.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Asno con hambre, cardos come.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Poco a poco se anda lejos.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
No te pegues que no es bolero.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.