Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
La glotonería acaba con muchos.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Para que quiere cama el que no duerme.
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
La piel del leopardo es bonita, pero su corazón malvado.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Van al mismo mazo.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Enero mes torrendero.
La vida es así, y el día es hoy.
Lo escrito, escrito esta.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
La mujer casta esta siempre acompañada.
Son muchos los hijos del muerto.
Pocas palabras son mejor.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
El hable es plata, el silencio es oro.
Los celos son el amor propio de la carne
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Vicio no castigado crece desatado
Madre y teja, no pierde por vieja.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Hacer un viaje y dos mandados.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Rey nuevo, ley nueva.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Es cualquier baba de perico.
Al bobo, múdale el juego.