Mal huye quien a casa torna.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Hija que casas, casa que abrasa.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Lo de balde es caro.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
A gran arroyo, pasar postrero.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Canas y armas vencen las batallas.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Reniego de señora que todo lo llora.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
De sabios es cambiar de parecer.
Dádivas quebrantan peñas.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
El que se afloja se aflige.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Hacer de un camino, dos mandados.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Siempre la cuba huele a la uva.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Juego y bebida, casa perdida.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Casa revuelta, huéspedes espera.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Nunca falta de que reírse.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Se dice el milagro pero no el santo.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
A un bagazo, poco caso.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Para que quiere cama el que no duerme.