A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Gato escaldo del agua fría huye.
Febrero loco y Marzo otro poco.
A la vejez, viruelas.
Donde comen dos comen tres.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
No se debe escupir al cielo.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Más ven cuatro ojos que dos.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Casa de esquina, para mi vecina.
Hay más refranes que panes.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Decir refranes es decir verdades.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Del joven voy, del viejo vengo.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Amor forastero, amor pasajero.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
El pez grande se come al chico.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Hablando la gente se entiende.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Cada día tiene su refrán y su afán.
A falta de pan, buenas son tortas.
El viejo que se cura, cien años dura.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Lobos de la misma camada.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
A chico pié, gran zapato.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Los refranes no engañan a nadie.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Gallo viejo con el ala mata.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
A los tontos no les dura el dinero.
Más vale poco que nada.